Don Juan en Berlín

A Don Juan me lo presentó Beba Pugliese el día que la conocí, a principios de los años ’90. Me dio la partitura, junto a la de su “Sueños y sombras”, y me dijo que las leyera en casa y viera qué pasaba. Cuando comencé a leer estas partituras comprendí que el tango tenía mucho para ofrecerme y que debía dejarlo salir. Así fue como comencé a estudiar tango con ella y se transformó en mi Maestra, así, con mayúsculas.

Este tango, aparentemente de 1898, no sólo fue mi primer tango… también fue el primer tango llevado al disco y el primero en llegar a la pantalla grande, de la mano de la primera película sonora argentina: “Tango”. Don Juan me acompañó todos estos años y sigue siendo un pilar de mi repertorio milonguero. Esta tarde nos pusimos a charlar en la sala de casa, recordando viejos tiempos e improvisando algunas nuevas ideas.

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Javier Tucat Moreno